Ana Buza falleció tras ser atropellada por su novio en circunstancias ambiguas, lo que genera debate sobre si fue un accidente o intencionado.
Los datos de esta ficha no los ha escrito una persona: los extrajo un modelo de lenguaje del texto de la noticia. Aquí está la frase exacta de la que salió cada uno, comprobada contra el artículo: si la frase no aparecía literalmente en él, no se guarda. Y si algo no cuadra, se dice aquí mismo.
Ana Buza, la joven sevillana de 19 años que fallecióLeerlo en elpais.com →
Sin cita: este dato se extrajo antes de que se guardaran, o el modelo no señaló ninguna frase que lo respalde. La noticia entera sigue enlazada aquí arriba.
Una impugnación no cambia nada por sí sola: la lee una persona y, si tiene razón, la corrección queda registrada aquí abajo con su fecha. Para enviarla hace falta una cuenta.
El titular que le puso la prensa a este mismo caso cada día, y cuántos medios lo publicaron. No lo escribimos nosotros: es lo que se archivó de cada fuente el día que salió.
El juicio por la muerte de Ana Buza enfrenta los relatos de su padre y la familia del acusado
El novio de Ana Buza declara en el juicio por la muerte de la joven: 'Vi su cuerpo salir del coche; fue en un abrir y cerrar de ojos'
Guardamos el titular de cada noticia el día que la recogimos y volvemos a mirarla al día siguiente, a la semana y al mes. Esto es lo que ha pasado desde entonces, tal cual.
Sin cambios en el titular desde el 22/09/2026: «El juicio por la muerte de Ana Buza enfrenta los relatos de su padre y la familia del acusado». El texto de la noticia sí ha cambiado 1 vez.
Sin cambios en el titular desde el 29/09/2026: «El novio de Ana Buza declara en el juicio por la muerte de la joven: 'Vi su cuerpo salir del coche; fue en un abrir y cerrar de ojos'».
Un titular puede cambiar por una errata, por una corrección o por posicionamiento. Aquí no se dice por qué cambió: se enseña qué decía antes y qué dice ahora.
Esta ficha es un punto del mapa. El sentido del proyecto está en verlos todos a la vez: cuántos son, dónde caen y quién los cuenta.
Para impugnar un dato hace falta una cuenta. No es por ponértelo difícil: si dejamos que se envíe sin nombre, no hay a quién repreguntar cuando la corrección no está clara, ni forma de contestarte cuando tienes razón.
Lo lee una persona. Si el dato está mal, la corrección aparece en el historial de esta misma ficha; y si tu aviso se publica —con tu nombre de usuario y lo que escribas aquí— será junto a la respuesta de por qué tenías razón o por qué no.