Un holandés de 48 años fue tiroteado en Marbella por tres sicarios que huyeron en un vehículo.
Las copias están en archive.org, que no controlamos nosotros: si mañana el medio retira o reescribe la noticia, esa copia sigue ahí y cualquiera puede comprobarla sin fiarse de este sitio.
Los datos de esta ficha no los ha escrito una persona: los extrajo un modelo de lenguaje del texto de la noticia. Aquí está la frase exacta de la que salió cada uno, comprobada contra el artículo: si la frase no aparecía literalmente en él, no se guarda. Y si algo no cuadra, se dice aquí mismo.
Al final fueron arrestado dos holandeses y un danés por el intento de asesinato de otro holandés.Leerlo en abc.es →
El holandés que recibió un tiro en una pierna y un pie la semana pasada fue investigado en el caso de Jamal, un compatriota suyo raptado en 2020 y en paradero desconocidoLeerlo en abc.es →
El holandés de ascendencia magrebí tenía 31 años cuando se lo llevaron. Esa noche, había salido a cenar con su mujer a un restaurante de Puerto Banús. Estaba de vacaciones en la ciudad en un piso alquilado de Nueva Andalucía, donde dejaron a sus cinco hijos. Conducía un Mercedes-AMG clase G customizado por Mansory. …Leerlo en abc.es →
Tres sicarios salieron corriendo del lugar del ataqueLeerlo en abc.es →
Una impugnación no cambia nada por sí sola: la lee una persona y, si tiene razón, la corrección queda registrada aquí abajo con su fecha. Para enviarla hace falta una cuenta.
Guardamos el titular de cada noticia el día que la recogimos y volvemos a mirarla al día siguiente, a la semana y al mes. Esto es lo que ha pasado desde entonces, tal cual.
Sin cambios en el titular desde el 15/09/2026: «Un tiroteo en Marbella revive los fantasmas de un viejo secuestro sin resolver». El texto de la noticia sí ha cambiado 3 vezes.
Un titular puede cambiar por una errata, por una corrección o por posicionamiento. Aquí no se dice por qué cambió: se enseña qué decía antes y qué dice ahora.
Esta ficha es un punto del mapa. El sentido del proyecto está en verlos todos a la vez: cuántos son, dónde caen y quién los cuenta.
Para impugnar un dato hace falta una cuenta. No es por ponértelo difícil: si dejamos que se envíe sin nombre, no hay a quién repreguntar cuando la corrección no está clara, ni forma de contestarte cuando tienes razón.
Lo lee una persona. Si el dato está mal, la corrección aparece en el historial de esta misma ficha; y si tu aviso se publica —con tu nombre de usuario y lo que escribas aquí— será junto a la respuesta de por qué tenías razón o por qué no.