Dos jóvenes atacaron a menores en varios incidentes, robando objetos y amenazando a las víctimas.
Las copias están en archive.org, que no controlamos nosotros: si mañana el medio retira o reescribe la noticia, esa copia sigue ahí y cualquiera puede comprobarla sin fiarse de este sitio.
Los datos de esta ficha no los ha escrito una persona: los extrajo un modelo de lenguaje del texto de la noticia. Aquí está la frase exacta de la que salió cada uno, comprobada contra el artículo: si la frase no aparecía literalmente en él, no se guarda. Y si algo no cuadra, se dice aquí mismo.
La Fiscalía solicita penas que suman 35 años de cárcel para dos jóvenes , ambos españoles y uno de ellos con antecedentes, por cometer violentos atracos a menores de edad en Son Rapinya en octubre del pasado año .Leerlo en ultimahora.es →
La Policía Nacional consiguió arrestar a los delincuentes , que actuaron de manera conjunta con un menor de edad ya juzgado en Menores.Leerlo en ultimahora.es →
El primer incidente , tal y como relata el Ministerio Público en su escrito de acusación, al que ha tenido acceso Ultima Hora, tuvo lugar el 9 de octubre en la calle Llac Leman , donde los acusados abordaron a un menor de 17 años . Tras sujetarlo por la fuerza y generarle un estado de miedo, le sustrajeron un reloj …Leerlo en ultimahora.es →
Una impugnación no cambia nada por sí sola: la lee una persona y, si tiene razón, la corrección queda registrada aquí abajo con su fecha. Para enviarla hace falta una cuenta.
Guardamos el titular de cada noticia el día que la recogimos y volvemos a mirarla al día siguiente, a la semana y al mes. Esto es lo que ha pasado desde entonces, tal cual.
Sin cambios en el titular desde el 30/08/2026: «Piden 35 años de cárcel a dos jóvenes por tres violentos atracos a menores de edad en Son Rapinya».
Un titular puede cambiar por una errata, por una corrección o por posicionamiento. Aquí no se dice por qué cambió: se enseña qué decía antes y qué dice ahora.
Esta ficha es un punto del mapa. El sentido del proyecto está en verlos todos a la vez: cuántos son, dónde caen y quién los cuenta.
Para impugnar un dato hace falta una cuenta. No es por ponértelo difícil: si dejamos que se envíe sin nombre, no hay a quién repreguntar cuando la corrección no está clara, ni forma de contestarte cuando tienes razón.
Lo lee una persona. Si el dato está mal, la corrección aparece en el historial de esta misma ficha; y si tu aviso se publica —con tu nombre de usuario y lo que escribas aquí— será junto a la respuesta de por qué tenías razón o por qué no.